Muchas personas, tras fallecer y por tanto desencarnar, se sienten aisladas, bloqueadas, sin saber adónde ir ni qué hacer; en otras palabras, se sienten perdidas. Si no han desarrollado una fe en Dios, o no han confiado en que Dios las recibiría con su Amor Infinito, pueden quedar vagando por zonas intermedias entre el mundo material que recién abandonaron y el mundo espiritual al que no llegaron todavía.
En algunas ocasiones, los desencarnados no desean irse ni por tanto evolucionar, porque han quedado ‘apegados’ a la casa o al entorno en donde vivieron, gozaron, amaron… Por eso es tan importante hacer una buena limpieza de la casa (y nos referimos a limpieza energética), y con más razón todavía si hemos comprado o si nos trasladamos a habitar una vivienda donde falleció alguien anteriormente.
A veces, son miembros ya fallecidos de la misma familia los que siguen visitando la casa. Puede ser que lo hagan por amor o por rencor. Es importante estudiar cada caso y saber discernir bien a qué se debe, averiguar el porqué y para qué tales desencarnados continúan junto a los vivos. Es muy común que algunas almas permanezcan protegiendo a sus seres queridos por algún tiempo, y en este caso, su presencia es benéfica.
Pero la mayoría de las veces, los lazos y los vínculos conflictivos perduran más allá de este plano material, y para el alma, para la entidad desencarnada, es necesario liberarse para poder seguir ascendiendo; al mismo tiempo que para quienes siguen vivos, les es necesario también liberarse de esa presencia para poder continuar viviendo y progresando con felicidad.
En los casos más graves, y como ya venimos tratando en otros artículos sobre esta misma temática, esas presencias pueden indicar energías que han sido enviadas por ‘alguien’ con mala intención para observarnos, para perjudicarnos o también para molestarnos. En estos casos, lo notamos especialmente al irnos a dormir, ya que esas entidades desencarnadas no nos dejan descansar y nos asustan de diversas maneras: ruidos, golpes, movimientos, sensaciones de frío intenso en pleno verano, etcétera…
Sin embargo no hay que tener miedo. Con calma debemos pedirles que se retiren, rezando alguna oración e invocando a Dios o a la Presencia Divina, según cual sea nuestra fe. Y si ese ‘apegamiento’ que antes citábamos es muy fuerte y/o los desencarnados no desean marcharse de buena gana, por la razón o causa que fuere, la familia o personas afectadas deben recurrir a un parapsicólogo experto para que realice un ritual de despedida, un acto de Caridad Espiritual o incluso, de ser preciso, un exorcismo, para enviar a esa alma hacia la Luz.

No hay comentarios:
Publicar un comentario